domingo, diciembre 21, 2008

lo inocuo de las relaciones familiares.

Hace un par de semanas, Don Antonio, así es como se llama tras escuchar su nombre días más tarde en esa misma panadería, recibió la noticia por parte de toda su familia. Lo querían enviar a un asilo periférico.

Llegué a la panadería justo cuando ya lo había narrado, pero conmigo entró otra señora de muy avanzada edad. Ésta mujer se unió a este manifiesto ahogo de Don Antonio. Gritaban que la situación creada no tenían ningún motivo bondadoso, que él había creado esa familia y que era propietario de la casa, que su barrio era su barrio... bobadas...

Ella daba golpes contra el cristal de la puerta. Él apoyaba su espalda contra la pared que quedaba atrás. En ambos se distinguía ciertas lágrimas. Qué ambiente más infecundo.

Vuelvo la cabeza y diviso: dios ha nacido, feliz navidad. Que insustanciales pueden llegar a ser los católicos con ellos mismos.

 

Metodología a utilizar para evitar casos como éste.
Renunciaron al sueño y se adaptaron / a una pequeña dicha y su tristeza / La vida no da más, seguramente.
Jose María Fonollosa

No hay comentarios: