Había una vez un médico Baruch Goldstein, vecino judio de la ciudad de Hebrón. En febrero de 1994 Goldstein abrió fuego contra los fieles que oraban en la Mezquita de Abraham, asesinando a un mínimo de 48 personas e hiriendo a otras 300 de gran gravedad.
Goldstein, que murió poco tiempo más tarde por las secuelas de la masacre, fue considerado como un héroe y durante años su tumba se convirtió en lugar de peregrinación de los israelíes.
En su funeral el rábino Ya´acov Perin pronunció la tristemente célebre: "Un millón de árabes no valen la uña de un judío"...
True Detective.
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Resecos los ojos de no querer pestañear mientras te adentras en *True
Detective. Antología de lecturas no obligatorias*. Esperan otros quehaceres
pero que...
Hace 10 años
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