Aún hay personas en España anquilosadas en el pasado que aún perviven en la era actual. Es un castigo social el que aún existan en el siglo XXI. Me refiero a la curia eclesiástica. Y justifico estas palabras porque me indigna, realmente me indigna que por ejemplo, el recién nombrado obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, asegure, en declaraciones a la cadena SER, que "existen males mayores" que el que está sufriendo el pueblo de Haití tras el potente terremoto que asoló Haítí.
¡Qué acierto! Señor Munilla, es mucho peor la suma de más de 100.000 muertos que nuestra “pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida” .
En su opinión deberíamos todos llorar por no evitar este problema de pérdida de fe.
No sólo el señor Munilla sino que el arzobispo de Granada, Javier Martínez, comentó varias cosas que deja mucho de ignorancia ética en su vida. Argumentó lo siguiente:
Pero matar a un niño indefenso, ¡y que lo haga su propia madre! Eso le da a
los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la
mujer, porque la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un
derecho: el derecho a vivir toda la vida apesadumbrada por un crimen que
siempre deja huellas en la conciencia y para el que ni los médicos ni los
psiquiatras ni todas las técnicas conocen el remedio.
Ejem….
Igualmente creyó que el uso "masivo" de los preservativos no ha detenido los contagios del virus del sida en África, sino que lo ha propagado, una realidad que, a su juicio, está "perfectamente constatada".
Mi pregunta es: ¿qué padres tienen la desfachatez de decidir entre ética y religión?
Ahora tú:
¿ÉTICA o RELIGIÓN?