Viajes por el scriptorium, novela de Paul Auster publicada en 2006, deja al lector un sentimiento de duda al finalizar la obra que igualmente deja un sabor de querer leer unas 80.. no exijo tantas.. páginas más. El libro, se lee en poco tiempo (tiene una extensión de 181 páginas con un cuerpo de letra bastante grande y con un interlineado amplio) y se hace quizá corto.
El juego que nos propone Auster, en Viajes por el Scriptorium va desde la realidad a la ficción, adoptando temas como la soledad, la incertidumbre, la propia existencia, la identidad personal. El protagonista de la obra, Mr. Blank, un señor senil está encerrado en una habitación muy ordenada, donde es grabado por multitud de cámaras. Envuelto en una extrema pérdida de identidad que van hilvanando ficticiamente personajes que le visitan continuamente al cabo del día. Un final que remata este aspecto de pérdida de identidad, a través de un control exhausto de sus víctimas, en aquella habitación.
Buen libro para pasar un buen rato acompañado de duda y atención, si despierto estás.
Vista desde los confines del espacio exterior, la tierra no es mayor que una mota de polvo. Recuérdalo la próxima vez que escribas la palabra Humanidad.
1 comentario:
Tiene un encantamiento especial este autor para jugar con nuestra mente y colocarnos ahí una historia para que la habitemos, para que no solo vigilemos a los personajes y disfrutemos del paisaje desde fuera, sino que el lector participe en el juego, se implique, se moje. Como si cruzáramos un laberinto o resolviéramos un crucigrama, nos convertimos en exploradores de la mente de un Auster que no deja de sorprendernos. Y él, desde el otro lado de la barrera se desliza por nuestra conciencia, nos revuelve los sesos, para dejarnos, cada noche al cerrar el libro, aún más desconcertados. Y es que este autor neoyorkino coloca las piezas simulando un puzzle y que cada uno se las apañe para componer la historia, donde el final categórico no existe, y dentro de las pautas que ofrece Auster, siempre hay lugar para nuestro particular The end, nunca fácil en todo caso.
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